Mexcalista, Tere y unos tamales

Quien me conoce sabe que algo en mí es mejicano. No, no os confundáis. Sé lo que estáis pensando. Pero no es por mi piel morena. Ni tampoco por mis rasgos. Ni por mi pelazo oscuro. No, tampoco mis ojos. Es mi estómago. Y mi corassssón.

Quien me conoce sabe que siento amor puro por esta cultura, por esta tierra, por su gente (que tuve el placer de conocer en California) y por su comida. Todavía no he tenido la suerte de ir, pero lo haré. Sé que lo haré, seguro, algún día. Y, al igual que Vietnam o Escocia, está en esa lista de sitios que sí o sí. O sí. Por si tenéis interés en qué más lugares están, abajo os dejo mi lista y más abajo, mi teléfono para que me hagáis Bizum.

  • Escocia
  • Vietnam
  • Alaska
  • México
  • Mongolia

Ahora, que alguien se hace un viaje, pongamos, no sé, a lo loco, a Guatemala. Que me lo diga también porque me va bien. Que no, que mejor Noruega. Pues fenomenal oye. A Almería. Pues venga, a por migas. También bien.

Bueno, a lo que íbamos (no os olvidéis de vuestra colaboración por Bizum). Que amo la comida mejicana. Que yo sé que estaréis pensando. Si no has ido, no la has probado en tu vida, Hulio. Pero sí. Cómo es este oxímoron gastronómico raro. Pues que cuando viví en California tuve la suerte de rodearme de mejicanos que me llevaban a comer a sitios auténticos. No a sitios cuquis. A los de verdad, donde ellos comían, donde lo importante era la comida (qué comida) y donde me terminé de enamorar de aquella gastronomía. Gente que me enseñó lo que eran los tamales. Eso, eso es impagable. Todos necesitamos a gente que nos dé tamales.

Y yo encontré tamales en Madrid. Algo que no es tan común como podríamos pensar (y yo desear). Y yo se los mostré a otra persona en la vida. Y con eso ya me siento realizada, mi misión está cumplida.

Y qué tamales tiene Mexcalista… otro mundo.

La carta está a un paso entre lo conocido y la sorpresa. Entre los nombres que te suenan y aquellos sabores que no esperas. Los ingredientes se notan de buenísima calidad y los aromas de los platos juegan en otra liga. Son recetas del estado de Guerrero, al suroeste de México, zona de mezcal, de mariscos y pescados.

El espacio donde disfrutas de todo esto es sencillo, con pequeños detalles y murales que no se te pueden escapar. El servicio es muy amable y siempre te aconseja, tanto de cantidades como de sabores o platos originales que seguramente no conozcas.

Qué pedimos:

Para beber: margarita y paloma pink. Te ponen esos aperitivos. Se te caen lagrimones al probarlo de lo buenísimos que están…

Nachos

Enchilada verde (nos llegan a traer una barra de pan, o dos, y mojamos todo el pan en esa salsa )

Tamales oaxaqueños (no tengo palabras)

Tacos al pastor (bufff, una cosa espectacular)

Tacos de camarón

Tarta tres leches (muy muy rica)

Gracias, Cobos, por compartir este sitio conmigo. ¿Volvemos? Quiero más tacos, enchiladas, tamales y probar alguna cosilla más…

………………………………..

Os dejo aquí mi primer diálogo con una mejicana, Tere, mi compañera de piso en Dana Point. La persona más dulce que he conocido y la que hizo de mi cumple allí el mejor. Amanecí con toda la habitación llena de globos, muchos globos. Os juro que eran muchos globos. Y varios regalos. Amor infinito por ella. Y ese amor sigue igual hasta el día de hoy, que estamos lejos pero me acuerdo muchísimo de ella.

Yo: Oye, Tere, ¿sabes cómo se va al hotel? (trabajábamos en el mismo hotel: ella en la cocina, maravillosa cocinera – yo en Recursos Humanos)

Tere: Sí. Es fácil. Hay que subir esta calle y coger un camión…

(mi cara aquí era un poema)

Yo: ¿Perdona?

Tere: Sí, un camión. Estás unos 20 minutos y te bajas en la parada X (no recuerdo) y ya bordeas el camino para entrar.

Yo: Insisto, ¿qué?

Tere: No te preocupes, si quieres vamos mañana juntas y ya.

Yo: … OK, gracias (acojonada)

Al día siguiente, yo con ojeras hasta la barbilla porque yo creo que la idea de subirme a un camión para ir a trabajar me había aturdido un poco, vamos a la parada. Os juro que estuvimos como 10-15 minutos y ahí no paraba ningún bus y no había nadie más en la parada. Llamadme dramática, pero yo ya me veía literal en un camión. Spoiler: acabamos cogiendo un bus. ¡¡Un bus!! Cuando me empecé a reír y a suspirar al mismo tiempo le expliqué que camión es España era otra cosa y que no había dormido en toda la noche preocupada por tener que coger un camión. Se estuvo riendo de mí mucho tiempo. Ella fue la que me enseñó los tamales.

Ella es mi parte favorita de Méjico, y eso que los que van conmigo a restaurantes mejicanos saben que los tacos al pastor son el amor mejicano de mi vida y siempre se piden, pase lo que pase. No, es que no como… se piden. No, verás que es que a mí la piñ… Se-pi-den. Es que no puedo comer más, estoy llen… Por favor, tráigame unos tacos al pastor. La ración. Grande. Gracias.

Pues cuando esté en México, antes veo a Tere que comer nada de allí. Así adoro yo a esta chica.

Nos vemos pronto.

…………………….

Mexcalista

C/ León 5, Madrid

91 467 82 78

2 comentarios sobre “Mexcalista, Tere y unos tamales

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