El arte está en todos lados…

incluso en las farmacias. Ea, ya lo he dicho.

Estoy intentando publicar algo cada dos semanas, día arriba, día abajo, pero esta vez me voy a saltar todo y voy a publicar esto ya porque me hallo totalmente indignada. Y algo sorprendida. No podemos ser tan pocos hedonistas, por favor. Pero qué es esto… Quiero reivindicar un tipo de arte que no se entiende, que se ignora y que me toca defender en muchas conversaciones, más ahora que la gente viaja y visita nuevas ciudades.

Una, criada con cosas de farmacia a punto de caducar (sin riesgo de nada), con botes de champús y geles rotos (porque no podían venderse así al público). Una, que iba a la farmacia y se volvía loca eligiendo, como si eso fuera el Zara, que si este potito tiene buena pinta; uh, mira, una nueva crema; ¿y esto, es nuevo? Pa la saca. Una, que ha tenido todas las toallas, pelotas de playa, juegos con una marca de farmacia, que tiene las cucharas de Blevit todavía hoy en casa para servir de todo porque son lo más práctico que hay. Una que ha visto botes de farmacia de cerámica de los de toda la vida decorando la casa de sus abuelos, la farmacia de su madre y, ahora, mi salón. Una, que ha visitado farmacias desde pequeña en las vacaciones, allá donde fuera. Una que ha ido hasta Llivia –Girona- para ver la bellísima Farmacia Esteve (esto es real como la vida misma), farmacia de origen medieval, probablemente la más antigua que se ha conservado en Europa. Ya existía en 1415… (piel de gallina ahora mismo)

Cualquiera que sea hija, nieta, sobrina o familiar de farmacéuticos sabe lo que es este tipo de vida. Quien ha visto desde la rebotica todo lo que es una farmacia. Quien haya visto a su madre, tía o abuelo atendiendo a gente que llegaba quejándose y se iban felices por el trato, el consejo o el producto. Quien quiera que haya vivido una farmacia desde dentro entenderá el porqué de mi amor por las farmacias. En general. Y por las de Barcelona en particular. Porque en el momento en el que puedes juntar una parte tan tuya de tu vida con el modernismo, has tocado cielo. Y nadie lo entiende. Bueno, sí, mi amiga Raquel sí. Ella me manda fotos de farmacias en otras partes del mundo a donde ella viaja.

Porque, aunque no hayas estudiado farmacia, ni hayas trabajado en una farmacia, nunca podrán sacar la farmacia de ti cuando la has tenido tan cerca.

Llevaba tiempo pensando en escribir sobre este tema, pero lo he ido postergando porque algunos de mis compañeros me tratan como loca cuando les digo que he ido a Barcelona y he visitado farmacias. Les enseño fotos, pero no se emocionan. Noto miradas. Entre ellos y hacia mi persona. No sé… No son los únicos, cada vez que subo un story de Instagram con una farmacia puedo escuchar a la gente que lo ve resoplar. Pero el día, el gran día de iluminación, cuando comprendí que no estaba sola, me llegó cuando un primo mío (los genes, los genes) me preguntó qué farmacias de Barcelona le recomendaba para visitar. Pero WTF, qué ha pasado aquí.

Primo del alma, yo te guío.

Yo entiendo que para uno de Barcelona, que va encontrándose ea a por su Espidifen y son tanto, aquí tiene, pues muchas gracias, pues pa casa; ni chicha ni limoná. Pero cuando uno viene de fuera y ve esas puertas, esos rótulos, esos techos… oye, que ni Espidifen ni nada. Se te van todos los males mirando ese local. -A las empresas farmacéuticas no les ha gustado nada este comentario-

Y es que las ciudades vistas por los de fuera son distintas. Hay un perfil de Instagram que lo muestra. Yamil Doval (@yamildoval) es un gallego afincado en Barcelona, amante de la arquitectura y los lugares bonitos, y con un ojo para la fotografía que ya quisiera yo para las fotos y para la vida, vamos. No es que su feed (así se llama) sea una fantasía, que lo es, es que ¡¡también fotografía farmacias de Barcelona!! Chan chan chaaaaan. Música de tensión porque ya somos 3 locos por las farmacias barcelonesas. Vale que dos somos primos, pero ya somos 3.

Su forma de ver las ciudades es única. Es inspiradora y es hipnótica. Os juro que ese tío y yo hemos estado en el mismo sitio, pero por separado porque no nos conocemos de nada (en Madrid o Barcelona), y que mi foto no es como la suya, ya pille yo un ángulo similar o rece. Si retoca o no, no lo sé, y me da igual: sus fotos se ven reales. Sus fotos son como yo veo los sitios, solo que yo tomo fotos de los sitios como las tomo de la luna: que de lo que ves a lo que te muestra el móvil hay un paso. Tiene una forma bonita de ver. Paréntesis. Yyy tiene guías de portales, farmacias, establecimientos de Barcelona. De llorar. Cerramos paréntesis y volvemos al tema. Y entre sus follogüers… no os lo vais a creer, ¡¡Barcelona Pharmacies!! Pero cuánto desquiciado hay en esta vida. Pues así, a ojo, la última vez que lo miré, unos 237 (y ante posibles comentarios: no, no somos primos).

Hoy hablamos de farmacias, pero os podría hablar de panaderías, bares, tiendas o “portaluchos”. Esta ciudad da para hacer un blog solo de ella en cuanto a belleza en sus calles. Recalco las farmacias para que las hagáis un hueco en vuestros ojos, para que miréis bonito, como hace Yamil Doval. Que el día a día no nos quite de emocionarnos con una puerta como las que os enseño. Y que La Sagrada Familia no nos aleje de apreciar cosas más sencillas como estos locales.

Farmacia Nadal/Antigua Farmacia Masó (La Rambla, 121, 08002 Barcelona). De 1918, sus planos están firmados por el arquitecto Ramón Puig i Gairalt, aunque probablemente sea obra del gerundense Rafael Masó, al menos el diseño de la cerámica verde de la fachada, con decoraciones de Jaume Llongueras, que remiten a un modernismo atípico con influencia del primer déco. El interior se reformó en 2008.

Farmacia Mario Cerra (Carrer de Montcada, 10, 08003 Barcelona). La existencia de un negocio farmacéutico en este local parece que se remonta al 1598, según la web del Museo Picasso de Barcelona. El local ha sido rehabilitado a fondo, pero mantiene algunos elementos históricos, como las estanterías o la báscula del siglo XIX.

Farmacia València 339 (Carrer de València, 339, 08009 Barcelona). Se encuentra en un edificio impresionante: la Casa Llopis Bofill. Dice la web de Barcelona Modernista que es obra del arquitecto Antoni M. Gallissà y fue ejecutada entre 1902 y 1903. Este edificio, que se enmarca dentro del estilo modernista con influencias de la arquitectura islámica, es considerado un bien cultural de interés local. El edificio conserva un aspecto muy parecido al proyecto original, a pesar de las obras de reconstrucción de los desperfectos que sufrió durante la Guerra Civil.

Farmacia Mariné (Carrer d’Aribau, 180, 08036 Barcelona). Fundada en 1914 por Rafael Suriñach, antes había estado ahí una carnicería y una zapatería. Farmacia histórica situada en l’Eixample, conserva la decoración exterior de vidrieras de las puertas y los aparadores con los símbolos farmacéuticos por excelencia: la copa de Higía (diosa griega de la sanidad), la serpiente, hierbas medicinales y los reclamos publicitarios en paneles de vidrio. Destaca su gran rótulo luminoso de forja sobre el que hay un dragón.

Farmacia Sanchis (Rambla de Catalunya, 117, 08008 Barcelona). Fundada a finales del siglo XIX, esta farmacia es un ejemplo de modernismo esplendoroso. Se conserva su fachada, así como el mobiliario interior de inspiración neogótica. Según la web del propio local, el edificio donde se encuentra la farmacia data del año 1898 y se desconoce quién proyectó su decoración. El fundador de la botica fue Frederic Vallet Xiró. El estilo neogótico de la farmacia se puede ver en el tirador de la puerta de entrada, con forma de serpiente retorcida, el cordialero – los botes de 14 cm de alto son llamados cordialeros por ser los tarros que contenían los cordiales (medicamentos destinados a reconfortar el tono vital, administrados en pequeñas dosis, y en formas galénicas de reducido tamaño); estos eran generalmente de vidrio y se colocaban en los estantes que tenían las baldas más juntas, con una separación menor entre ellas: por esta razón, estos muebles recibieron el nombre de mueble cordialero- situado detrás del mostrador, con las estanterías, que exponen el antiguo botamen farmacéutico del fundador, y las pinturas con bustos de farmacéuticos famosos, que se encuentran en la pared. El establecimiento está iluminado por una antigua lámpara de hierro forjado.

Farmacia March Puigoriol (Carrer de Mallorca, 312, 08037 Barcelona). Inaugurada en 1913 por Andreu Puigoriol Botey, se ha mantenido prácticamente igual que en sus inicios. Su web nos habla la máquina registradora National, los armarios de roble, los botes de cerámica y del rótulo luminoso con letras intercambiables de vidrio coloreado. La página de Ruta del Modernisme dice que la decoración es de Mariano Paz, junto con un equipo de decoradores, entre los que se encontraba Francisco Torres, autor de la carpintería de roble de los enmarcados, Pere Inglés, que se encargó de los muebles, y los hermanos Nogués, autores del trabajo del mármol en el zócalo.

Farmacia Bolós (Rambla de Catalunya, 77, 08007 Barcelona). El arquitecto Josep Domènech i Estapà proyectó este edificio modernista y la decoración de la farmacia, situada en la planta baja, fue a cargo del también arquitecto Antoni Falguera. La web de Barcelona nos dice qué la identifica como modernista: “(…) la puerta, formada por tres paneles de madera con cristal emplomado que, en la parte superior de la puerta, representan un naranjo. El letrero, que cuelga del techo exterior, está hecho de hierro forjado ornamentado con la flor de la adormidera, símbolo por excelencia de las farmacias modernistas. El nombre de la farmacia aparece encima escrito en caracteres típicamente modernistas. No es el único detalle de la época que se conserva en la fachada: del techo del exterior cuelga un precioso farol trabajado en hierro forjado y cristal emplomado donde se lee el nombre de la farmacia: Bolós”. Su página habla de que este local, antigua farmacia Novelles, es una farmacia modernista de Barcelona obra del arquitecto Antoni Falguera. Se inauguró en 1902 por Antoni Novelles i Roig, nacido en Barcelona en 1879. Y sigue: “En septiembre de 1926, algo cansado y sin descendencia, Novelles decidió vender la farmacia por cincuenta mil pesetas. Antoni de Bolós i Vayreda, perteneciente a una dinastía que ha dado más de catorce generaciones de farmacéuticos, se convirtió entonces en su nuevo propietario, vendiendo su farmacia de Olot e instalándose de manera definitiva en Barcelona y entrando a trabajar también en el Instituto Botánico al lado de su buen amigo Pius Font i Quer.” Hay que reconocer que la familia Bolós lo ha hecho muy bien conservando la esencia de esta farmacia.

Farmacia Aguilar Pérez (Carrer d’Ausiàs Marc, 31, 08010 Barcelona). Farmacia modernista ubicada en un edificio ecléctico de 1892, cuya apertura tiene lugar en 1905. Su web nos recuerda que la realización de esta farmacia se atribuye al arquitecto E. Catà. A destacar, los paneles de madera con decoración floral en la fachada y el hierro forjado. También las vidrieras de colores y el aparador. El interior tiene mobiliario original, predominando líneas onduladas y motivos florales, principalmente en el mostrador.

Hay muchas más que he visitado, pero cuyas fotos no encuentro… un resumen de yo en la vida. Me sé de alguien que va a tener que hacer nuevamente ruta por Barcelona. “Qué sufrimiento…”. Os dejo aquí un listado de farmacias reconocidas con la placa «Guapos per sempre» –hiperfan del nombre- del Instituto Municipal del Paisaje Urbano, que reconoce las tiendas más emblemáticas de la ciudad (Barcelona, Girona y Tarragona en este caso) –hay un libro, queridos-. (Fuente: Barcelona Modernista/Farmacias)
– Farmacia Amadó
– Farmacia Argelaguet
– Farmacia Baltà
– Farmacia Bausili – Igualada
– Farmacia Bolós
– Farmacia Casaus
– Farmacia Cases
– Farmacia Cuartero
– Farmacia del Carme
– Farmacia Diví
– Farmacia Doctor Palomas
– Farmacia Doctor Tayà
– Farmacia Enrich (Sanclemente)
– Farmacia Ferrer Argelaguet
– Farmacia Flores
– Farmacia Galup
– Farmacia Guinart
– Farmacia Hernández de la Rosa
– Farmacia J. Llop
– Farmacia Madroñal
– Farmacia Mas i Docampo
– Farmacia Mestre i Boleda – Cent. Espec. Farm.
– Farmacia Murtra – Llantia
– Farmacia Nadal
– Farmacia Nordbeck
– Farmacia Padrell (Reforma)
– Farmacia Parrilla
– Farmacia Puig Oriol
– Farmacia Ruscalleda
– Farmacia Saguer (antigua Farmacia Masó)
– Farmacia Sala
– Farmacia Sanchís-Tanganelli
– Plaça Agustí Querol, 5 (Antigua farmacia Santmartí)
– Farmacia Serentill
– Farmacia Vilardell
– Tesoros de la farmacia catalana

Y si Barcelona tiene las farmacias más bonitas, pues se dice y punto. Me quedan muchas por mostraros. Pero os garantizo que seguiré visitándolas, haciéndoles fotos y emocionándome por encontrarme tanta belleza en un sitio tan “normal”.

Pero hay otros sitios donde hay farmacias bonitas. Lo que pasa es que Barcelona es la reina, por número, por estilo y porque caminas un poco y te salen 4 bonitas. En otras ciudades tienes que buscar más. Pero aquí os dejo algunas de Madrid, de Sevilla, de Coruña, Cádiz, Girona, Pontevedra, de Venecia… Algunas veces han respetado los rótulos de la farmacia, pero ahora son otros negocios. Es igualmente bello.

NOTA: algunas fotos van con comentarios porque, por cosas de la vida, hay fotos que he perdido y que he rescatado de esos stories que hacen a algunos chirriar los dientes. Amadme como soy.

Si veis alguna más, por favor, enviadme fotos. Seré feliz.

Se despide sin más,

La Loca de las Farmacias

4 comentarios sobre “El arte está en todos lados…

  1. Yo soy de los que va a por el espidifen. Y a una de las que amas porque cae al lado de casa. Y sí, es preciosa cuando no entras con un terrible dolor de cabeza o a por una tirita que sustituya ese papelote que hace de para hemorragia 🙂
    Gracias por el artículo. Miraré las farmacias con nuevos ojos (en sentido figurado eh!)

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    1. jajajjajajajajajja sí, la imagen en modo literal era creepy. Espero fotos de esas obras de arte a pie de calle y llenas de Espidifen y tiritas -aprovecha y compra, anda-… jajajajjaja Gracias por leer el artículo, de verdad 🙂

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  2. A mi también me gustan las farmacias y en general todos los locales con ese aire a otros tiempos. La próxima vez que vaya a Barcelona iré a verlas aunque espero que no sea porque necesite un medicamento 😂

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