Parece que ya acabo porque llego a Hanói, pero no. Realmente esto es Sapa

Vuelvo a la carga.

Parecía que nunca llegaría, pero finalmente lo hice. Llegué al norte, a Hanói . Y creo que os ha parecido más por el tiempo que llevo alargando publicar este artículo, por las miles de fotos que he subido en Instagram y por la cantidad de veces que he contado este viaje. Pero ya estamos: Hanói , xin chào!

Y Hanói es el caos de Ho Chi Minh pero por dos. La cosa es que me hice un sándwich de caos en este viaje, empecé en la antigua Saigon, pasé por ciudades bucólicas y campos bonitos y me metí en Hanói … casi que ya se me había olvidado lo que era eso. Oye, pues según salí del aeropuerto, lo recordé de golpe. Entre tanto aturulle, me agobié un poco y tiré de Grab, una maravillosa aplicación tipo Cabify o Uber que te permite pedir conductor (coche, moto).

– Comienza historia de abuela cebolleta, aviso –

Me recomendó una amiga que me la descargara y en Internet leí que no debía nunca coger taxis o motos, que siempre tirara de conductor de Grab. Y yo soy una mandá, y así lo hice. Esta era mi primera experiencia y, la primera en la frente… pero, spoiler, todo salió bien. Cogí conductor, me recogió muy amablemente, todo el trayecto hasta el centro de la ciudad lleno de coches, tuvimos un pequeño golpe con una moto (bueno, la moto nos dio a nosotros) –cosa que esperaba desde el primer día viendo cómo conducen, pero no, esta experiencia se demoró hasta Hanói-. Momento de pagar y veo que me trata de cobrar 55.000VND más de lo que me pone la app. Le digo que espere. Él no habla inglés, pero, vamos, que yo me hacía entender, lo sabían los vietnamitas. Miro en la app en preguntas frecuentes y me dice que, si te recogen en aeropuerto, al final del trayecto, se te suma 15.000VND por un peaje que el conductor ha adelantado (y sí que le vi pagar eso). Digo que OK, pero que los otros 40.000VND, de qué… Bueno, tras un rifirrafe, minipunto para mí que el hombre me quita los 40.000VND y  me manda a pastar en vietnamita. Busco en la app dónde reportar esto y lo tienen perfectamente controlado. Tienes opción de decir que te han intentado cobrar de más, indicas cuánto y si finalmente lo  has pagado o no. A la hora tenía respuesta de la app: hemos tomado nota, hemos informado al conductor y retirado temporalmente su licencia, hemos avisado al jefe de conductores de esto… bueno, bueno, creo que nunca había visto una respuesta tan orientada al cliente y tan rápida. Ahora no me llevo comisión ni nada, pero me he convertido en embajadora de esta marca porque fue realmente excelente mi experiencia con ella. Grab. Tomad nota.

-Finaliza historia con moraleja: descárgate Grab –

Cuando llego al hotel, no me gusta, pero creo que era (por)que venía cruzaíta ya con el conductor y el golpe con la moto… decido salir a dar un paseo, pero tampoco gran cosa, que al día siguiente me iba a Sapa en un tren nocturno. Bueno, tras tres veces en que casi me atropellan varios coches y otras tantas veces que me tropecé, me di cuenta de que Hanói, mucho no me quería. Mi primer encuentro con la capital de Vietnam fue un fracaso absoluto. Menos mal que era una parada estratégica y me iba, cual Heidi vietnamita, a las montañas al día siguiente.

Que me busquen en Sapa

Al día siguiente, cogí tren nocturno a Lao Cai (estación de tren de la provincia). Y aquí sí que os doy el mejor consejo de vuestra vida: id abrigados como si fuerais a visitar el Polo Norte. No he pasado más frío en mi vida. NOTA: la foto de abajo es del tren pero la zona de los que pagaron más. En mi cubículo no había flores ni cortinas ni ná. Tomé foto flipando por todo lo que había para lo que había pagado (ida y vuelta: 850.000VND – 32,92€ en Baolau) pero a medida que vas avanzando por el andén vas viendo que desaparecen las flores primero, luego la comida, luego la bebida, más tarde las cortinas… y entonces, ahí, justo ahí, me metí en el tren porque era mi vagón. Pero la foto quedó cuqui…

Tren a Sapa

Llegué a las 5 am (que aquí el “am” adquiere nuevo significado: antes de morir por congelación), y a mí, porque Grab allí no había ni se esperaba, me recogía un conductor que había pedido al hotel y que había pagado aparte. Pero oye, cuando llegas en ese estado de dedos blancos y de casi no poder ni respirar, pues que ni tan mal pagar por eso. Hay autobuses que os acercan a la ciudad de Sapa (sí, no son solo arrozales). No sé a qué hora empiezan a operar, pero ya os digo que allí íbamos todos de finos y teníamos nuestro conductor esperando.

Llegué al hotel y decir que la chica fue encantadora es decir poco. Me hizo té, me ofreció sopa, me puso un calefactor literalmente en la cara y se comportó como lo hubiera hecho mi madre de haberme visto en aquel estado.

Debo decir que en principio tenía cogida una casa para alojarme con una tribu local, pero al ver que todas las excursiones salían desde Sapa y esto pillaba en plena montaña, intenté ver qué medio de transporte tenía para moverme y no vi ninguno, por eso decidí alojarme en el último momento en otro sitio. Me hubiera gustado vivir la experiencia en H’mong Stilt House, lo reconozco, pero me pudo la practicidad y me quedé finalmente en Eden Mountain View. La diferencia de precio es considerable, pero estuve muy bien y muy cómoda con estas chicas. No fue taaaan auténtico como podía haber sido el haber estado en mitad de la nada, rodeada de la tribu h’mong… pero bueno, confío en poder hacer eso en otro momento.

Hice dos excursiones de trekking por arrozales y genial las dos. En ambas, primero vas por el camino civilizado que dicen y luego a la forma h’mong (atravesando ríos, bordeando arrozales y caminando por los límites, adentrándote en un bosque de bambús, cuesta abajo). Y en este último es en el que casi me abro la cabeza. Reiteradas veces. Rutas no aptas para torpes o gente con pésimo equilibrio, como moi. Solo diré, de forma anecdótica y tremendamente vergonzosa, que éramos 6 en el grupo y 1 guía que venía con 2 amigas (es algo normal, se suman a la ruta y te van contando). Bien, pues 1 de ellas estaba solo para mi persona. Solamente. Me cogía de la mano, velaba por mí para que no me cayera y siempre me preguntaba si estaba bien. Abajo, mi ángel de la guarda. Llegué a los 33 gracias a ella.

Un poco de historia

La provincia de Lao Cai era conocida como Los Alpes Tonkineses. Sapa nació como un lugar para curar ciertas dolencias que sufrían los occidentales que vivían en Vietnam (anemias, malaria, bronquitis). Ingleses y franceses se sintieron atraídos por esta tierra en torno a 1910 y en 1930 comenzaron a levantase villas y hoteles.

Como curiosidad decir que hasta 1924 solo se podía llegar a Lao Cai a pie o a caballo.

NOTA 2: el plumas que veis en las fotos es después del tren. Antes del tren solo llevaba sudadera. Una vez me recuperé con la sopa caliente y el calefactor, fui rauda a por un plumas que, obvio, pagué de más, porque con la cara que tenía, no podía ni negociar. Se me veía de lejos que no sentía las manos ni los pies. Asumí lo que me pidieron, solo pude regatear 50.000VND…

Hoy en día es un crisol de minorías éticas como los zai o los h’mong. Estos últimos, junto con los yao, son los pobladores más antiguos de esta zona fronteriza. Hasta la llegada de los franceses, quienes hicieron conocida esta zona, estas tribus vivían en el anonimato

Una leyenda cuenta que en las montañas de Vietnam vivía un hada llamada Âu Co que, un día, aterrorizada por un monstruo, se transformó en una grulla para poder huir. Lao Cai, un poderoso dragón, fue a ayudar al hada y acabó casándose con ella. Ellos son los padres de los vietnamitas. Una vez juntos, engendraron 100 huevos (Bach Viet), los ancestros de los vietnamitas de hoy, quienes se desperdigaron por todo el territorio, yendo el (padre) dragón con 50 de sus hijos hacia el sur (ancestros del grupo étnico mayoritario de Vietnam: los kinh o viet), quedando los otros 50 con su madre (hada) en el norte (pueblos de las colinas).

Reproduzco aquí un texto que me encantó cuando buscaba información sobre Sapa: “de los 54 grupos étnicos que viven en Vietnam, ocho lo hacen en las montañas que admiramos desde Sapa. Sus nombres son como los sonidos que saldrían de un xilófono: h’mong, dao, tay, giay, moung, thai, hoa y xa pho. (…) lo que llama la atención de estos pueblos es la variedad de vestimenta y ornamentos con los que se diferencian. Así, los h’mong se visten de negro, verde, blanco y estampados de flores; los dao tienen debilidad por el rojo y se adornan con vistosas monedas; índigo es el color de los tay, y la prenda de los thai es el sarong.” Lo de los sonidos del xilófono me parece una metáfora taaan bonita… pero taaaaan bonita… Yo hubiera sido incapaz de escribir algo tan profundo. Soy un poco más brutita hablando.

Chicas de la tribu h'mong

Pocas webs he visto en castellano que hablen de esta maravilla de sitio, que solo conocemos por sus arrozales. Espíritu Viajero es la única web que cuenta leyendas, habla de su experiencia y vibra con esta gente. Y es lo que dice, es más que arrozales. Son mercados, son colores, algo hay en el ambiente. Es su gente, sus sonrisas eternas, su timidez ante la cámara, sus niños corriendo, sus animales en el camino, sus bosques de bambús y sus vestimentas hipnóticas. Son las historias que te cuentan, las casas en las que viven; son sus leyendas.

Sapa merece un viaje frío en un tren durante una noche entera porque al llegar allí te crees en otro mundo, en otra época. Solos sus tiendas con abrigos de marcas conocidas (algunos, imitación) nos recuerdan que están en el mismo siglo que nosotros. Pero ellos, su gente, han hecho que me sintiera uno más. Todas las chicas de la tribu h’mong que me llevaron y ayudaron no me hicieron sentir turista, ni visitante, ni viajera. Cuando estuve allí me planteaba que, a lo mejor, el segundo día me sobró y con uno solo me bastaba. Pero visto con el tiempo, me gustó desconectar de todo y esa experiencia la llevo conmigo.

También comen en Sapa

A ver, viendo lo que he ido comiendo hasta ahora, pues no es que esto sea el punto cumbre del viaje a nivel gastronómico pero me recomendaron un sitio en el hotel que me gustó muchísimo, me trataron de lujo. El chico que lo llevaba me explicó las obras, me hizo subirme a un andamio (de los suyos) y me contó sus planes con el restaurante. El nombre ya genera expectativas: Yummy Restaurant. Su decoración es tribal y su comida… deliciosa. Muy rica (por si no ha quedado claro).

Té de Sapa (té de jengibre con lemon grass, jengibre, canela y limón)

Té de jengibre

Carne de ternera servida en bambú

Vacuno en bambú

Crêpe de plátano

Crêpe de plátano

Y con esto, marché rodando para la cama, que tenía calentador para las sábanas y que hizo que se me cayera alguna lagrimilla de la emoción (no me preguntéis por qué está torcida la foto, no tengo una explicación clara)

cof

La siguiente vez: Bahía de Ha Long y, si sois buenos, os lo junto con Hanói y os evito alargar más esto de Vietnam.

 

Gracias por leerme. Nunca lo digo, pero de verdad que aprecio mucho, y me emociona, que lo hagáis.

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