Pongamos que hablo de mi Madrid

He llamado de forma algo posesiva a este artículo porque me encuentro cada vez más con gente, fans despistados, claramente, que me piden vía privada un listado de sitios a los que ir, a los que yo voy normalmente. Ni mis stories en Instagram, ni mis artículos aquí, ni mis fotos en RRSS les deben entusiasmar y ellos lo quieren por escrito. Quién dijo que la gente ya no leía… Por qué. Pues porque son así. Qué le vamos a hacer. Uno no elige a sus fans. Los adora, pero no los elige. Pero una cosita os voy a decir: me tenéis hasta… arriba de emoción. Es un honor cuando me escribís porque vais a algún sitio con gente y queréis quedar bien. ¡Y pensáis en mí! Almas cándidas…

Así que aquí escribo ese Madrid tan mío, de mis sitios de referencias, de aquellos que quizá no den para un artículo, pero que merecen ser conocidos. De aquellos cuyos nombres son olvidados y que trato de rescatar. De lugares con experiencias diferentes que no tengo a veces tiempo de explicar. O sencillamente, de sitios donde ya me conocen porque me ven más que mis amigas.

Tres cositas antes de empezar: una, me baso en mi experiencia en estos sitios para recomendarlos. Ni las reseñas de Google, ni “pues una vez a mí…”. Un pin, a mí no. Es lo que yo he vivido. Dos, de todos veréis comentarios entusiastas porque aquí solo he seleccionado los que a mí me gustan. De todos hablo bien (salvo de Colosimo, pero sí creo que vale la pena soportar al responsable de sala por esa tortilla y esa tarta de queso). No estoy exagerando, solo hablo de aquellos sitios a los que, de verdad, voy muchas veces (menos los carillos) y a los que recomiendo a mi familia y amigos. Soy muy vehemente y pasional hablando de lo que me gusta, así que, no penséis que estoy exagerando. Tres, las fotos: siento haber tenido que tirar de Instagram, pero algunas las he perdido y otras las he olvidado. Las rescato de la RRSS, pero no es una indirecta para aquellos que me preguntan sin mirarlas. De verdad.

No están todos los que son, ni son solo los que están, pero iré añadiendo más a la lista.

Comida general, y muy rica (precio bien, asequible, no muy alto, pero sabiendo que esto es Madrid…): 

La Maruca (mis básicos: tortilla, croquetas, rabas de calamar, tarta de queso y tarta de limón – a partir de aquí, si queréis, pedimos algo más, pero esto cae seguro)  

Bosco de Lobos (un sitio muy cuqui, con terraza y donde puedes comer en una zona de biblioteca, qué más se puede pedir – ah sí, las croquetas, muy ricas.)  

El Imparcial (tiene un punto este sitio, es una antigua imprenta de un periódico; servicio maravilloso, diseño único, comida muy rica; y tiene una tienda de libros abajo)  

Ocafú (esto es un gallego – buenísima empanada y tortilla de Betanzos) 

Murillo Café (una carta muy variada, un lugar privilegiado y comida buenísima)

Colosimo (famosa y exquisita tortilla de patata y tarta de queso – aviso por si acaso tenéis la misma suerte que yo: la atención fue buena, pero el responsable de sala no fue muy correcto) 

Café Comercial (lugar clásico de reuniones literarias, sitio bonito donde los haya, comida variada, torrija muy rica, tarta de queso muy buena y comida también rica; brunch caro, pero a mí me gusta mucho – y sales rodando -)  

Toga (especializados en atún rojo, una sorpresa)  

Craft 19 (increíble sándwich de pastrami)

Cafetería HD (adoro su sándwich de pollo frito – en este sitio se detiene el tiempo -)

Pic & Nic (yo es que amo los sándwiches, por si no se había notado…)

Ostras Pedrín (su especialidad es obvia, pero yo siempre pido su anguila)

Pez Tortilla (ni que decir que pruebes sus tortillas)

Sylkar (para mí, la mejor tortilla de Madrid – el sitio es un bar cutre cutre, no vayas para una cita romántica)

 – Casa Dani (un clásico que tiene una fama bien merecida – su tortilla -)

Vega-Bar (no es vegetariano ni vegano, a pesar del nombre)  

MO de Movimiento (especialidad: pizza, pero sus berenjenas ahumadas son una locura) 

Alright (pufff, esas costillas todavía me hacen llorar – tenéis artículo -)

La Burlona Bar (todo es diferente a lo que crees, y todo está bueno, muy bueno, especialmente los boquerones marinados en cítricos con pesto de anisado)

Juancho’s BBQ (ganadora de la mejor hamburguesa de España – para mí también es la mejor, no voy a mentir -; minipunto adicional para sus patatas) 

Más carillos (pa ir todos los días, no; para ir con todos tus hijos, no sé – elige a tu hijo favorito y te lo llevas): 

Restaurante La Primera (buenísima tortilla, tarta de queso genial, tarta de limón y buenas vistas al Círculo de Bellas Artes – la versión cara de La Maruca -)

Carbón Negro (famoso por su tarta de queso, debo decir que me encantaron sus mini hamburguesas)  

Naia Bistró (aquí fui hace muchos años y no recuerdo qué pedí – seguro que croquetas -, pero guardo un recuerdo estupendo de este sitio, de verdad)

Fismuler (partiendo de la base de que yo me quedaría a vivir en este restaurante porque su decoración y su ambiente me parece maravilloso, además, encima, la comida está muy rica; mención especial a su tarta de queso) – tarta que se puede disfrutar en Pastelería Mallorca – 

Beker 6 (os voy a decir una cosa: este sitio es brutal)

Puntarena (flipé mucho con este sitio, su terracita de interior, los platos, la propuesta, la experiencia… yo qué sé, con todo: es que salí enamorada) 

Dani (ya solo por las vistas, por favor, id, pero si encima te pides su 2015 Dani Descargamento de Atún, pues en la gloria)

Le Bistroman Atelier (un sitio francés, maravilloso, donde quedé especialmente impactada por su raya a la mantequilla negra – noqueada – y su suflé de vainilla y armañac)

La Romana (el sitio al que más me gusta ir: quizá porque el cocinero es amigo de mi padre, quizá es por la comida única que hace, quizá es porque dentro solo tiene dos mesas y el trato es exquisito, quizá es por los menús que él piensa y donde tú te dejas llevar, quizás es por la  cata de aceites del principio, quizá es por la originalidad de su propuesta, quizá es por su mantequilla ahumada, quizá es porque es la experiencia más mágica de todo Carabanchel, y de Madrid)

Comida international (leer con acento inglés exagerado tipo internaaaassshionaallll): 

Taquería del Alamillo (buah, me encantó este sitio, especialmente sus enchiladas y su molcajete)

Ornella (es un italiano donde flipabas con sus tortelloni alla zucca – hace poco alguien me dijo que ya no eran como antes y eso me duele, pero yo os lo dejo por aquí por si tenéis suerte y es todo OK -) 

Ouh Babbo (otro italiano con carta extensa, servicio muy atento y comida muy rica – los jueves cantan en directo -) 

Barganzo (cocina de Oriente Medio -por muchos hummus, falafel o pitas que hayas comido, no has tomado algo así-)

Il giro in tandem (no te voy a engañar: todo rico, desde los embutidos hasta la tarta de queso, pasando por la pasta…)

Ponja Nikkei (comida nikkei, mezcla japonesa con peruana; me pedís, sin discutir, por favor, las costillas en salsa barbacoa Ponja) 

Restaurante Paipái (mira, el ceviche que tienen, para desayunar, comer, merendar y cenar todos los días, entre otras cosas)

Quispe (fusión peruano y japonés y toooodo maravilloso, incluso la decoración del sitio) 

Zara (restaurante cubano: no vais a probar mejor sándwich cubano que este, ni mejor arroz a la cubana; solo llevo a la gente que quiero y aprecio) 

Ninja Ramen (lo lógico sería que te pidieras un ramen, pero también deja hueco para el okonomiyaki, anda)

Tamán (mexicano auténtico, no tex-mex – lo que comes aquí es casero, único, tradicional y hecho de forma excepcional -, además de que hacen un labor importantísima en la difusión de la cultura mexicana, así como de otros negocios del país en Madrid)  

Doli Restaurante Indio (aquí solo explicaré una cosa para que entendáis lo bueno que está todo y lo mucho que iba: el camarero ya sabía que siempre pedía los platos con arroz y con mucho pan naan, mejor si es de queso – esas salsas merecen ser rebañadas con todo lo que sea posible -)  

Mama Shanghai (la carta puede cambiar de un local a otro, así que asegúrate primero o te llevarás un chasco, como yo – aunque luego todo lo que pedí estaba muy rico)

Hong Kong 70 (pato laqueado impresionante; intenta cuadrar con el Año Nuevo Chino y pruebas su menú con su pez ardilla)  

Hello Bánh mì (bocatas vietnamitas – quien me conoce sabe que los amo y que no necesito decir mucho de este sitio porque sonrío solo de mencionarlo o escribirlo -) 

Chuka Sando (sándwiches japoneses – el único problema de este sitio: que lo tengo al lado de casa) 

Fiera Cocina Latina (comida callejera latinoamericana – y yo siempre estaré feliz de empujar un ceviche con un taco, la verdad) 

Leinerhaus (vermú con espuma de cerveza, salchichas, bretzel, spätzle – es un sitio alemán diiiiivinoooo) 

Stroganoff Bar (un local pequeñito, con una comida impresionante; la dulzura de la chica que atiende te hace sentir como en casa – yo a veces solo voy a comer postres, que sirven con una copita de vodka de frutos rojos casero; un vicio absoluto -)

Restaurante Etíope Nuria (solo os diré que vayáis si os atrevéis a probar algo diferente y muy muy rico)

Creperie Ma Bretagne (a veces, muchas, voy sola, con un libro o una revista, pido sidra francesa dulce, crêpes y soy feliz – apenas hay cobertura y solo puedes disfrutar de un lugar que parece cutre, pero que no puede tener más encanto)

Casa Jaguar (comida latinoamericana muy rica, en un ambiente muy animado)

Running Sushi (¿el mejor sushi? Pues no, pero la experiencia mola y al ser pequeños platos, puedes probar varias cosas; además, cada uno coge lo que quiere)

Cachapeishon (mira, si no has probado una cachapa, no tengo claro que podamos seguir siendo amigos… así es) 

La Fondeu de Tell (no sé si hay que decir algo más: fondeu; de queeeeso)

Con mucho vegetal

Honest Greens (cadena, en varios sitios – las Sweet potatoes (la batata de toda la vida, vamos) con kétchup de remolacha o no sé qué son adictivas)  

Superchulo Madrid (mira, de verdad, a mí el nombre me tiene horrorizada… pero se come muy muy bien, de verdad)  

Casa Pachuco (tienes muchas opciones vegetarianas y algunas con carne, es muy – muy – barato, la comida es más que excelente y el local es cutre como él solo: en mi top 3 de Madrid, sin duda)  

EcoCentro  (mucha variedad y muy rica)

Desayuno/merienda (deberíamos volver a poner de moda las meriendas) 

Pastelería Mallorca (tiene la tarta de Fismuler, restaurante arriba puesto; y muy recomendable su tortel y el postre de Goutdhestia que retiran en 4 días – corred, insensatos by Gandalf and me-)  

Balbisiana (su bikini trufado es para colapsar, así como sus trufas, especialmente las doradas, que son de Oreo – solo las he compartido con una persona en mi vida: con mi sobrino)

La Torta (no hay vida para agradecer a Raquel que me haya enseñado esta delicia, la original es de nata, y las obscenas llevan Nutella, Kinder… lo mejor)

Guilty Cookies (galletas americanas petadas de Oreo, o de  Nutella, o de Kinder, o de Snickers…)

Pastelería América II (argentina – por favor, pide un vigilante; y luego otro, y luego otro, y sigue así hasta que puedas parar, si puedes -)

Golda Madrid (una pasada de sitio, sabores judeo-argentinos y comida buenísima)

Antigua Pastelería del Pozo (no solo debes ir para ver su caja registradora, sino para comer su hojaldre y su roscón)

Panda Pâtisserie (meriendas japoneses llenas de pancakes esponjosos y tarta de queso japonesa – si vas y no te enamoras, mira, a mí ni me hables ya)  

Elizabeth Vázquez Chocolatier (por favor, probad su pan de muerto en la época que toca, no me seáis ansias – que yo lo soy y me los compro de 3 en 3 y así me duran más jojojo -)

La Duquesita Confitería y Repostería (sitio centenario, con buenas palmeras y magdalenas, tienen unas galletas que hacen con barquillo de Madrid y chocolate que son las mejores)  

Santa Eulalia Patisserie (esta gente, tan pronto te hace un roscón, como pastelería francesa – lo mejor: comes sobre las murallas árabes de Madrid, murallas que ves porque han acristalado el suelo -; el chocolate a la taza está buenísimo) 

Pastelería Lisboa (buah, adicta a este sitio a sus dulces portugueses)  

Monroe Bakes (en Getafe, pero merece la pena acercarse a por alguno de sus dulces japoneses, la verdad – y tienen un pan de queso, con queso por dentro, con queso por encima, con queso por todos lados que te rompe todos los esquemas) 

Maison Palmiers (no hay forma de describir esas palmeritas… sí, un pedazo de cielo en la boca)

Sufu Cake (pancakes japoneses y cotton cheesecake – sí, como un poco más arriba, pero es que me encantan ambos -) 

La Cocina de mi Vecina (yo aquí me cojo trozos de tartas de 4 en 4 y los congelo – ¿hace falta decir algo más? -)  

The Little Big Café (sus menús, sus dulces, salados, cafés… todo) 

Living in London (estilo inglés y, llámame parda, pero tiene su punto el tema sandwichitos de pepino, tarta inglesa, teteras cuquísimas, etc)  

HanSo Café (estilo japonés, buenísimo especialmente su bikini con huevos revueltos con pan de leche hokkaido – no has probado algo así en tu vida, Hulio -) 

Chocolatería San Ginés (y sí, a mí los churros de aquí y su chocolate me parecen de los mejores – de hecho, escribí un artículo sobre este sitio -)

Igualmente, y siempre es bueno aquí, las tabernas centenarias (o casi centenarias) para un vermú: 

Taberna Antonio Sánchez, de 1787 (taberna taurina)

Bodegas Ricla, de 1867 (si la encuentras abierta...)

Taberna La Ardosa, de 1892 (especialidad: tortilla de patata, buñuelos de bacalao, vermú seco – sin sifón -)  

Casa Alberto, de 1827 (especialidad: bocatillín de calamares, bravas – no pidáis caracoles -)  

–  Café Gijón, de 1888 (maravillosa terraza para un vermú, y precioso interior)

Casa Labra, de 1860 (especialidad: bacalao, los soldaditos de Pavia)

Taberna de Ángel Sierra, de 1908 (un sitio precioso donde tomar un vermú y para ver las cosas expuestas en sus ventanas)

La Venencia, de 1922 (sitio clásico donde se para el tiempo: la cuenta te la siguen haciendo con tiza sobre el mostrador, sitio de chacinas – solo sirven Jerez-)

Casa Ciriaco, de 1897 (si algún día os encontráis mal, pedid su caldito –si os encontráis bien, su gallina en pepitoria)

Casa Julio (famosos por sus croquetas)

Taberna del Alabardero, de 1974 (buenísima la tortilla de boquerones)  

La Posada de la Villa, de 1642 ( comida tradicional, cocido por reserva – mueres con sus callos, morcilla, gallina en pepitoria y su cocido – tenéis artículo: venga, a leer -) 

Taberna La Dolores, de 1908 (un vermú, unas chacinas, un quesito y una gilda, y has hecho el día)

Taberna La Cruzada (a ver, si no puedes comer el cocido de mi madre, que es el mejor, ve a este sitio… Es la única vez que “he sido infiel a mi madre con otro cocido” y, cuando lo probéis, entenderéis por qué)

Lhardy, de 1839 (es típico entrar a tomar un consomé con Jerez cuando hace frío, sus croquetas son de locura, así como sus salones en el restaurante – fue el primer restaurante de Madrid con menú y take away; y, así, en mi línea de dar datos históricos aleatorios, Mata Hari comió aquí su última comida antes de ser apresada -)  

La Casa del Abuelo, de 1906 (pide gambas)

Casa Revuelta, de 1966 (aquí, bacalao)

Restaurante Sobrino de Botín, de 1725 (el más antiguo del mundo; tiene una tienda delante llamada 1725 y tienen productos para llevar – aquí solo pararía para tomar vermú, la verdad)

Restaurante Casa Amadeo los Caracoles (sitio clásico de caracoles en Madrid y muy ricos)

Aquí os dejo un mucho de mí.

2 comentarios sobre “Pongamos que hablo de mi Madrid

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